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12 de abril de 2006, 02:31 PM
Una novela plantea un ataque cubano a la central nuclear de la Florida
Birmingham (Alabama), 12 abr (EFE).- El reportero televisivo
Pablo Gato debuta como escritor con "El plan Hatuey", una novela de
espionaje que plantea un posible ataque cubano a una central nuclear
de la Florida.
La novela sorprende no sólo por la verosimilitud de la trama,
sino también por escapar las convenciones del género de espionaje.
Aunque sí domina una prosa detallista, rica en ambientación, y
cuidadosa en cuanto a veracidad -características de la novela de
espionaje- la trama corre paralela a los pensamientos y sentimientos
de sus personajes.
Por lo tanto, no se trata de un simple planteamiento de opuestos
sino de una visión mucho más compleja de las circunstancias donde
toda acción se remonta a un pensamiento, hecho, o sentimiento
verificable en la historia.
Gato afirma que la idea de la novela surgió tras la deserción del
general Rafael del Pino Díaz, antiguo jefe de la Fuerza Aérea
Revolucionaria de Cuba, en 1987, a quien tuviera la oportunidad de
entrevistar repetidamente para su trabajo de investigación.
Según Gato, en el curso de dichas entrevistas del Pino reveló la
existencia de un plan militar de contingencia encargado por Castro
tras la invasión estadounidense de Grenada en 1983.
El plan, cuyos detalles serían corroborados por otros pilotos
cubanos también desertores, tenía como objetivo la destrucción de la
central nuclear de Turkey Point en la Florida, situada unas 25
millas al sur de Miami.
En su novela Gato detalla cómo ese plan real se hubiese puesto en
marcha, dando lugar a una ficción basada en datos reales, o a lo que
califica de "realismo ficticio".
"Lo que es el plan militar en sí, el 80 o 90 por ciento de todo
lo que se cuenta en 'El plan Hatuey' es teóricamente real", afirma
Gato.
"Es la reconstrucción paso a paso de la mecánica de cómo
funcionaría ese plan en caso de que algún día fuera ejecutado",
añade.
En efecto, si hay algo que destaca a la novela de otras de su
género es la facilidad con la cual el autor maneja la información
estratégica de modo que resulte comprensible para sus lectores.
De igual modo, Gato reviste la novela de detalles históricos y
políticos que, aunque frecuentes, nunca resultan superfluos ni
corren el riesgo de eclipsar la trama sino que añaden a la
verosimilitud de la misma.
Tratándose de un reportero televisivo (Telemundo-NBC) no
sorprende que la novela de Gato resulte extremadamente visual.
Según el autor, la escritura de "El plan" siguió un patrón
similar al acostumbrado durante sus reportajes.
"Nosotros vemos el vídeo y luego escribimos la historia", explica
Gato. "En el libro hice un proceso similar; imagino algo visual y luego
lo escribo", añade. Además de su riqueza descriptiva, la novela sorprende por la
cantidad de diálogo, algo que, una vez más, parece indicar un futuro
cinematográfico.
Es curioso notar como el mismo afán de verosimilitud que tanto
enriquece la novela en sus detalles descriptivos resulta chocante en
cuanto al diálogo.
Si bien el diálogo evidencia un manejo excelente de las
características dialectales del Caribe, a menudo no hace falta
recrear todo el discurso que acompañaría una situación.
En definitiva, "El plan Hatuey" es una primera novela que
sorprende por la cantidad de temas que abarca y la dimensión humana
de sus personajes.
Desde plantear la amenaza real de cómo una nación menor puede
enfrentarse exitosamente a otra infinitamente más poderosa mediante
actos de terrorismo, hasta indagar en el perfil psicológico de un
terrorista suicida, esta novela no huye de temas difíciles
enfrentando pasiones tan profundas como la lealtad patriótica y el
amor. Veremos qué sorpresas traerá su próxima novela que, según Gato,
ya ha comenzado.
(Gato, Pablo. "El plan Hatuey". Bilbao: Verbigracia, 2006).
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