El autor de "Cuevario" se reveló, desde el inicio de la conversación, como un experto de la vida y trayectoria cinematográfica de la extinta actriz mexicana María Félix, a quien T. Pie revive extraordinariamente a través de "La Roña". El teatro de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) estuvo a reventar.
Cuevas se expresó con soltura sobre el escenario y luciendo su prodigiosa mente, narró a manera de introducción pasajes de su vida, dando comienzo al recordar que siendo un niño ganó un concurso de pintura cuyo tema era dibujar a un infante pobre de la ciudad y a otro, en igual condición, del campo mexicano.
"Yo estudiaba en una escuela primaria de gobierno y recuerdo que fue el secretario de Educación Pública, en tiempos del general Lázaro Cárdenas en la presidencia de la República, quien me entregó el premio. Para mí fue como una premonición de lo que me esperaba el resto de mi vida, el arte del dibujo", expresó.
Roto el hielo, el invitado y "La Roña" hablaron de las películas que ella grabó, como "María Eugenia", "El peñón de las ánimas", "Doña Bárbara" y "Doña Diabla". Cuevas recordó directores, actores que intervinieron en ellas y, al llegar a "Tizoc", ambos coincidieron en que se trató de una cinta espantosa.
"En esa película fue horrenda la canción que interpretó Pedro Infante, quien por cierto era 10 centímetros más bajo que yo y sin embargo, me cargó como lo señaló el director Ismael Rodríguez", dijo María Félix a través de "La Roña". A cada comentario, el vocabulario florido de Pie inundaba la sala.
Por su parte, el invitado habló de su autoexilio que duró alrededor de ocho años en Europa. "Se dijo que yo me había ido porque México me quedaba chico. Y eso fue cierto, así era y así lo dije; pero luego vino una mentira: Que yo me había regresado porque París me había quedado grande", dijo Cuevas.
La charla, que transcurrió por espacio de más espacio de hora y media, mantuvo a los espectadores en permanente actitud hilarante por las gracejadas que a cada momento emanaban de los comentarios de los dos personajes. Al mismo tiempo, el público absorbió arte y cultura, información y experiencias.
Hablaron de cómo cada quien supo manejar el éxito y la fama, de sus amores, personajes que han influenciado sus vidas, la política que actualmente se hace en México, los tiempos electorales, el cine y sus creadores, y otros temas de ayer y hoy, siempre bajo la tónica del chascarrillo inteligente y el dato exacto.